Ya que en el estado español está bajando espectacularmente el número de donaciones de órganos gracias al carnet por puntos, y dado que me fue bastante complicado en su día encontrar una explicación sencilla de cómo funciona el tema, vamos a ver si nos aclaramos.

Dos médulas

Antes que nada, hay dos médulas, totalmente distintas y con funciones distintas. La primera es la médula espinal, que es la que recorre vuestra columna vertebral por dentro y que hace de puente de información entre todos los nervios de vuestro cuerpo y vuestro cerebro.

La segunda es la médula ósea, que es lo que encontraríamos dentro de los huesos si los cortásemos por la mitad. Es decir, lo que vuestro carnicero conoce como tuétano. Es un tejido formado por grasa y precursores hemopoyéticos; es decir, las células encargadas de fabricar glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Así que la sangre se fabrica en los huesos, y por eso la gente con (por ejemplo) cánceres de las células sanguíneas como las leucemias pueden benificiarse de un trasplante.

Cabeza de fémur cortada. La parte roja que veis es donde están los precursores hemopoyéticos. Imagen de Wikimedia Commons (CC)

Cabeza de fémur cortada. La parte roja que veis es donde están los precursores hemopoyéticos. Imagen de Wikimedia Commons (CC)

La compatibilidad

En todas las células de nuestro cuerpo hay unas moléculas que se llaman HLA de tipo I (hay 3 principales: A, B y C), que básicamente cogen proteínas de nuestras células y las “enseñan” a nuestro sistema inmune para decirle “soy de los tuyos… no me mates”. Además, hay HLA de tipo II (3 más: DP, DQ y DR), que está en algunas células del sistema inmune. Este sirve para que, cuando la célula “se coma” algo, diga a las otras células defensivas: “mira a ver si esto que me he comido era bueno o malo, y si era malo me matas”. Ahora bien, cada uno de los 6 tipos de HLA puede ser de varios tipos (algo parecido a los grupos sanguíneos). En concreto, hay descritos:

  • HLA I tipo A: 580
  • HLA I tipo B: 921
  • HLA I tipo C: 312
  • HLA II tipo DP: 2552
  • HLA II tipo DQ: 1708
  • HLA II tipo DR: 1398

Por tanto, si mis conocimientos de probabilidad y la calculadora de Windows no fallan, hay 1015 588 853 313 914 880 combinaciones posibles (un trillón). Supongo que ya intuís que la posibilidad de ser completamente compatible con otra persona, lo que se llama “6 de 6″, es bastante remota si no es de tu familia (así que llevaos bien con ellos, podéis necesitarlos). Por eso se aceptan donantes “menos compatibles”, que sean menos buenos pero que, dadas las alternativas, puedes solucionarte la papeleta, habitualmente hasta un “3 de 6″. Y por eso se requieren cuantos más donantes mejor.

La donación

Para hacerse donante hay que acudir a alguno de los centros. La Fundació Josep Carreras tiene un mapa clicable con información por provincias, muy útil. Cuando uno va a hacerse donante de médula se le pide cumplimentar unos impresos, se les saca unas muestras de sangre (como cualquier analítica) y se va a su casa. En la analítica se mira sus HLAs y se ponen en una base de datos mundial para decir “tenemos una persona con estos HLAs, si necesitáis su donación aquí está”.

Donating bone marrow, de andydr (CC)

El método "tradicional" de donación de médula, por punción y aspiración del hueso, está en desuso. Foto: Donating bone marrow, de andydr (CC)

Si algun día necesitan la donación, os llamarán, aunque a la mayoría de gente del registro no les llegan a llamar nunca. Se va al hospital y (aquí están las novedades), en la mayoría de las comunidades autónomas de España, se hace el nuevo proceso llamado hemofiltración. Básicamente te cogen una vía intravenosa (como para sacarte sangre), y tu sangre pasa por una máquina que separa los precursores hemopoyéticos que circulen por tu sangre. El único problema es que dura unas 4h y es un poco aburrido, pero no duele más que cualquier pinchazo. Y le habréis salvado la vida a alguien.

Espero que os haya sido de ayuda y os animéis (¿qué mejor regalo de Navidad?). Si tenéis alguna duda más, quizás os puede ser útil la Guía del Donante de la Fundació Josep Carreras (pdf), y los comentarios del blog están a vuestra disposición

¿Una vacuna para el cáncer? Pero… si las vacunas son para las infecciones… ¿los cánceres son infecciones? En fin, vamos a ver si aclaramos algo del tema. Todo empezó a principios del siglo XX, cuando se vio que:

  • El cáncer de cérvix era común en las prostitutas y raro en las monjas.
  • Era raro en mujeres judías (básicamente porque eran más estrictas en sus leyes de “abstinencia sexual”)
  • Era más común entre las segundas esposas de maridos cuyas primeras esposas murieron de cáncer de cérvix.

Total, que sabemos que existe algo que afecta más a las mujeres más promiscuas, y dado que afecta más a las esposas de hombres que ya han estado con una mujer con cáncer de cérvix, deducimos que ese “algo” se puede transmitir de unas personas a otras (es decir, es una enfermedad de transmisión sexual). Pero no fue hasta 1976 (es decir, hace nada) que Harald zur Hausen, un alemán, dijo que este “algo” era ni más ni menos que el virus del papilloma humano (HPV), responsable por ejemplo de la mayoría de las verrugas. Así que es lo que llamamos un oncovirus (onco=cáncer, virus=virus) Por cierto, este descubrimiento le ha valido a Hausen medio Premio Nobel de Medicina 2008 (que se entrega mañana).

Imagen de células del cérvix afectadas por el HPV

Imagen de células del cérvix afectadas por el HPV

Una vez que sabemos que el HPV causa cancer, y sabemos qué serotipos (las razas del virus, para entendernos, ¿es un galgo o un fox-terrier?) son las que lo causan con más frecuencia, la carrera entre las farmacéuticas empieza. La primera que consiga vacunarnos contra los serotipos 16 y 18 gana, y el premio es mucho dinero. En 2007 aparecen las dos primeras (y únicas hasta la fecha):

  • Cervarix®, de GSK, protege contra estos dos serotipos, y parece que es un poco más barato, sobre unos 300€.
  • Gardasil®, de Merck, protege contra estos dos y, además, contra los serotipos 6 y 11. Los 6 y 11 son responsables de la mayoría de verrugas genitales, así que, ya que estamos puestos a vacunar, tampoco está de más protegerse de alguna verruga molesta. Vale sobre unos 500€.

España aplica, a diferentes edades, Gardasil. No olvidemos que España tiene 19 calendarios de vacunaciones, uno por comunidad autónoma. Dado que es una enfermedad de transmisión sexual, se recomienda aplicarla antes del inicio de las relaciones sexuales, para evitar que cuando la pongamos la paciente ya esté infectada. La edad recomendada es de 11 a 14 años, sin que se conozca ninguna diferencia en la protección entre estas edades.

Por tanto, la decisión de la mayoría de comunidades de ponerla a los 14 años me parece bastante absurdo y un poco ingenuo. Con lo fácil que es ponerla a los 11 (como hace, por ejemplo, La Rioja)… Si tenemos en cuenta que la edad media de inicio de las relaciones está sobre los 16 años… ¿no se nos escapará alguna?

Tampoco conocemos los efectos a largo plazo, asi que ya veremos qué pasa en unos años. De todas formas, si tuviera una hija se la pondría aunque tuviera que pagarla. Si evitarse un cáncer vale 500€, son los 500€ mejor gastados de mi vida.